Hay algo de mí

Hay algo de mí en la plaza central de Sahagún,
en esa casa blanca, testigo de los recuerdos más bellos y perennes,
en las calles pedregosas de San Telmo, Corrientes y Güemes,
en una estrella fugaz en La Serena y risas en Concepción,
en las nostálgicas murallas de Cartagena,
la luna llena de Barranquilla, en Puerto y su malecón,
como ves, hay fragmentos de mí por doquier,
en la brisa, la lluvia, los cantos,
en las sonrisas, los miedos, los llantos, 
en los besos, las promesas y los sueños,
en el “jamás”, en el “tal vez” y en tus brazos.

La incertidumbre

La incertidumbre es la más brutal de las sensaciones,
una autopista sin señales o estaciones,
un set de piezas sin manual o instrucciones,
eres tú, allá o aquí, entre interrogaciones,
una balsa a la deriva entre dubitaciones,
fantasías etéreas entre cavilaciones.

Dos firmas, adiós

Que mis pasos no persigan tus huellas,
como un eco silente que renueva tu voz,
no quiero saber de letras y formas llenas,
que aparecen sin premura a acabar el amor.

Y juramos, y mentimos, y nos condenamos,
a ser el brindis en favor de la sed de terceros,
y reímos, y soñamos, y aquí nos encontramos,
para ser ahora solo dos nombres con unos sellos,
un archivo más en los listados de algún casillero.