¿Tarde?

¿Tarde?
¿Qué tipo de eje imaginario mide el tiempo establecido?
¿Quién se supone sitúa en el mapa el puerto de arribo?
¿Existe un patrón calculista que determina el tic tac y el ritmo?
y en el habitual delirio prospectivo,
¿Por qué mi mañana o tu hoy no pueden ser lo mismo?
más allá de los tiempos verbales y promesas prescindibles,
somos almas gravitando al compás de tonadas predecibles,
somos pasos marchando en medio de un collage de huellas,
somos tiempo sin vida,
vida sin alma,
y alma,
sin tiempo

Hay algo de mí

Hay algo de mí en la plaza central de Sahagún,
en esa casa blanca, testigo de los recuerdos más bellos y perennes,
en las calles pedregosas de San Telmo, Corrientes y Güemes,
en una estrella fugaz en La Serena y risas en Concepción,
en las nostálgicas murallas de Cartagena,
la luna llena de Barranquilla, en Puerto y su malecón,
como ves, hay fragmentos de mí por doquier,
en la brisa, la lluvia, los cantos,
en las sonrisas, los miedos, los llantos, 
en los besos, las promesas y los sueños,
en el “jamás”, en el “tal vez” y en tus brazos.

La incertidumbre

La incertidumbre es la más brutal de las sensaciones,
una autopista sin señales o estaciones,
un set de piezas sin manual o instrucciones,
eres tú, allá o aquí, entre interrogaciones,
una balsa a la deriva entre dubitaciones,
fantasías etéreas entre cavilaciones.

Dos firmas, adiós

Que mis pasos no persigan tus huellas,
como un eco silente que renueva tu voz,
no quiero saber de letras y formas llenas,
que aparecen sin premura a acabar el amor.

Y juramos, y mentimos, y nos condenamos,
a ser el brindis en favor de la sed de terceros,
y reímos, y soñamos, y aquí nos encontramos,
para ser ahora solo dos nombres con unos sellos,
un archivo más en los listados de algún casillero.